Friday, April 14, 2006

cómo luchar contra la soledad

A estas alturas todos deberíamos saber que no tienes por qué estar literalmente solo para sentirte solo. Ayuda, es cierto, supongo que porque propicia pensar en ello y por consiguiente te hace darte cuenta. Pero no es indispensable. De hecho, te sientes aún peor cuando estás rodeado de gente que sabes que está a años luz de tí.
Hay gente que tiene hijos para no sentirse solo durante los años en los que ya no pueda cuidar de sí mismo, o para olvidarse de que su pareja bien podría no existir. Hay quien se compra una mascota que le siga a todas partes y le sea fiel y quien se dedica a un hobby para no pensar en ello: leer, escribir, pescar, hacer barquitos de madera,,,
Y hay quien se dedica a cuidar de las personas. O a buscar alguien que le cuide. De una manera bastante exagerada, se podría llegar al síndrome de Wendy, que busca un alma infantil que no sepa valerse por sí mismo y que pìda a gritos atención, mimo y cuidados; alguien que corra detrás de él (o ella) recogiéndolo todo, que espere su vuelta, que escuche sus batallas, que le abrace y le deje marchar.
Por supuesto, no todo el mundo entra dentro de estas cuatro tonterías, ni mucho menos, pero estaba recordando un caso en particular. Una persona que no ansiaba cuidar y ser cuidado, sino salvar y ser venerado, como pensaba que merecía. Recuerdo su frustración cuando no se le demostraba que su presencia era suficiente para no sentirse mal, para olvidar todos esos pensamientos sin color, demasiado densos para poder lanzarlos contra una ráfaga de viento oportuna, demasiado escurridizos para poder dejarlos a un lado sin que invadieran el tiempo y el espacio de este personaje. Recuerdo cómo no le era posible entender que no estaba siendo atendido debidamente, y cómo buscaba la manera y la compañía para solucionar eso. Una media sonrisa agridulce atestigua todo eso y mucho más, palabras sin sentido a horas imposibles sin la respuesta adecuada, o esperada. Ahora no sabría rectificarlas. Y la verdad, tampoco me apetece mucho.
Observar a los demás para darse cuenta de lo que no nos gusta de nosotros mismos. Ver cómo nuestros defectos se reflejan en otra persona, utilizándoles, en cierto sentido, como medio para poder llegar a nosotros mismos. Y ahora, qué?
Llega un momento en el que no tiene sentido flagelarte,,, para qué?

1 Comments:

Blogger TCHT Art said...

Supongo q siempre encuentras unanueva forma,,,
Al final le coges gustillo,,,
Levantarte y ver x la ventana a Fañanás paseando a su perro (tarda 20 minutos en dar la vuelta a la manzana mientras el chucho inspecciona todos los rincones del edificio)es saber q vas a empezar bien el dia!
Cnd quedamos?

11:48 AM  

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