Tuesday, April 11, 2006

De la plenitud y la vacuidad


Anoche presencié, impotente desde mi ventana, cómo un cretino encapuchado le robaba el bolso a una señora justo debajo de mi casa. Y yo que creía que vivía en un barrio seguro, donde una chica de veinte años puede volver sola a casa un sábado de madrugada sin temer por su integridad, o un par de amigas pueden pasear tranquilamente a sus perros sin tener que llevar el bolso sujeto con cadenas al cuerpo. Lo sé, soy una ilusa. Prefiero que me llamen soñadora,,, o quizás somnolienta, ya que parece que aún no he terminado de aterrizar en el "mundo real". Será que prefiero vivir en mi puto mundo de fantasías donde soy yo la que lleva la razón.
Será que espero encontrar, como una alquimista impaciente e inexperta, algo diferente de lo que veo sobre la mesa. Tengo la esperanza de encontrar el mítico compartimento secreto, el ingrediente extinto, el mágico proceso (gracias, David) por el cual todo vuelva a la perfecta armonía que había creado en mis ensoñaciones.
Y es que, si lo piensas friamente, nada te llena del todo. Y no hablo de inventos revolucionarios de la empresa farmacológica xa la erradicación del sobrepeso, ni tengo segundas -ni terceras- intenciones erótico-sexuales. Y no vale la postura (muy bonita y romántica, eso sí) de Tom Cruise en Jerry Maguire cuando trata de retener a su amada diciéndola que "ella le completa", porque la visión de ser la mitad de algo me hacer sentir aún más pequeña y fragmentada, y me agobia pensar que puedo no encontrar o perder lo único que me podría hacer felíz. Hoy estoy catastrofista. En realidad, no estoy todo lo sensible que debería, o quizás es que he perdido mi sensibilidad, y no la localizo. Sea como fuere, eso es bastante triste, no?
Parece ser que mi teoría sobre los recipientes (que consta de un única afirmación: "todo es, ha sido o será un recipiente de algo") está ganando posiciones en el "ranking de teorías y máximas sobre la vida", dando a esta lista ( y a mi modo de ver las cosas) apariencia de estar viéndola como a través de una cortina de agua con demasiado cloro.
Demasiado algo. Demasiado nada. Te agarras a cualquier cosa, palpable o no, para que esa cortina de agua no te arrastre hasta allí donde no sabrías respirar (o, al menos, eso crees). Pero sabes perfectamente que sólo se trata de una solución temporal. Que tu miedo es sólo eso, tuyo, y de nada ni nadie más, por lo que nada ni nadie más podrá hacer que lo superes. Y resulta que precisamente esto te causa tanto terror como lo que ha provocado que llegues a esta conclusión. Y qué vas a hacer? Eso ya es cosa tuya, cada uno lucha como puede y con lo que puede.
Yo, personalmente, tiendo a cambiar las reglas del juego, porque en mi mundo jugamos así.

(X dios, q nadie se tome nada de lo q digo al pie de la letra, ni de ninguna otra manera).

Me acuerdo muchísimo de Sergio,,, tengo que encontrar su número de teléfono. Qué le dices a alguien de quien no sabes nada desde hace 8 años?

0 Comments:

Post a Comment

<< Home