volver al punto de partida
En mi caso, no sería tanto un punto de partida, sino un punto vago, un punto perdido, como el que se te olvida al tricotar. Un punto que debería estar ahí, pero que ni está, ni la mayoría de la gente lo echa de menos. No es tan fácil de ver. Es más, ni siquiera yo, con mi basta mirada, me había dado cuenta de que era eso (y otros muchos puntos perdidos, resultado, quiero creer, de un aprendizaje autodidacta en las muchas de las veces) lo que fallaba.
Sea como fuere, he decidido volver a ese punto e intentar trabajar desde ahí. Cómo, no lo sé porque, dado el estropicio que he ido haciendo desde entonces (han pasado años, y en ese tiempo han pasado cosas, aunque he intentado, con algo de acierto que visto desde la lejanía del tiempo y el arrepentiemiento no lo ha sido tanto, que no fueran muchas), dan ganas de volver a empezar de cero. Cortar y olvidar en un cajón. O eso, o me doy a la creatividad, eso que tanto me gusta y tan poco conozco (cómo puede ser posible? esa respuesta intentará ser respondida en ulteriores comentarios), o busco inspiración (o sea, copio patrones creados por otros, mejor por otras).
Como siempre que me encuentro en una encrucijada, no tengo muy claro qué hacer. O cómo hacerlo. Sólo sé que que con una guía (mejor un guía) será más sencillo. El caso es que no termino de dar el paso. Se me ha olvidado empezar la tarea. Necesito recordarme los trabajos finalizados para animarme de nuevo.
Terror, e ilusión. Curiosidad y ganas de llorar. Ganas de comenzar, y de disfrutar. Dudas y miedos de querer acabar demasiado deprisa.
Esta vez lo voy a hacer bien. Uhm,,, creo.

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