Había una vez una niña de cristal
Y lo peor de todo es no saber lo que se quiere.
Más que saber q eso que quieres no lo vas a tener.
¿Sabes cuando t pica la nariz de esa manera, ahí arriba? Es cuando ya es irrefrenable. Cuando te tienes q dar la vuelta, y decir q t ha dado la alergia, q necesitas un cleenex. Cuando tienes q hacer esfuerzos x no quebrar la voz. Cuand no quieres un abrazo, xq sabes q en ese momnto (y los siguientes) vas a pringar. Y no sólo visualmnt. Sabes q en cualquier momento vas a lanzarlo, sin previo aviso, y será entonces cnd más necesites ese abrazo. Y no lo tienes, y t lo comes todo. Tú solita, q aproveche. Y claro, t entra una indigestión, y a ver cómo escurres el bulto. Diarrea de ideas, de pensamientos, de recuerdos, todos juntos, q salen de tí sin previa asimilación.
No puedes llevar una vida ordenada, cariño: vienes del caos (conductas intrínsecamente desordenadas -y pecaminosas en la mayoría de los casos-, según cierto sector social,,,).
Yo sólo quería ser feliz. Cuando m preguntaban que qué quería ser de mayor, yo decía q quería ser felíz. Sólo eso. Menudo disgusto me llevé cnd me dijeron que eso no era posible, que, con suerte, podría sentir eso que llaman los poetas románticos "felicidad" una o dos veces, y sólo si estaba receptiva en el momnto justo, en el lugar adecuado.
Y vaya si lo sentí. Cuando me perdía en tu mirada, xq toda la fuerza del universo estaba entre nuestras pupilas, como si fuéramos Steven Seagal. Cuando me rozabas de manera casi imperceptible mientras caminábamos hacia ninguna parte y sonreías mirando adelante. Cnd no había tiempo ni espacio, y pasábamos horas tomando café. Cnd nos leíamos el pensamiento y te me adelantabas, y escuchaba el sonido más dulce del mundo. Cnd me hacías reir aunq 5 minuto0s antes hubiera estado llorando, y me hacías olvidar mis tonterías.
Congelé esos momntos y los metí en bolas de cristal. En ellas estamos nosotros sonrientes, dados de la mano, con bolitas de nieve flotando etéreas en entre la nada y nuestros cuerpos pequeñitos. A veces creo que se me van a caer todas si paso demasiado cerca, o que un cristal tan fino y bonito no puede soportar tantas miradas. A veces pienso que, aunq tenga muchas y diferentes, quiero más.
Se me olvidó comprar una sin personas, pero con muchos colores, para mirar en ella. O mejor no.
Me encanta cuando me sorprendes.

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